México lidera en reutilización de celulares frente a Estados Unidos y Canadá

Ciudad de México.— México destaca en América del Norte por la cantidad de teléfonos celulares que logran tener una segunda vida. Alrededor de 70% de los dispositivos son reutilizados mediante reparación, reacondicionamiento, reventa, donación o transferencia entre familiares, una proporción superior a la registrada en Estados Unidos y Canadá.

El dato forma parte de un análisis reciente de la Ellen MacArthur Foundation sobre la economía circular de los teléfonos móviles en América del Norte. El estudio señala que entre 50% y 70% de los celulares de la región vuelven a utilizarse de alguna manera, pero advierte que la reutilización del dispositivo no necesariamente significa que sus materiales permanezcan dentro de la economía.

El reto está después de la segunda vida

Un teléfono puede pasar de un usuario a otro, ser reparado o venderse como equipo reacondicionado y, con ello, prolongar durante varios años su vida útil. Sin embargo, cuando finalmente deja de funcionar, recuperar los materiales que contiene se vuelve mucho más complicado.

Los celulares contienen decenas de elementos, entre ellos cobre, cobalto, oro y otros materiales con valor económico. La Ellen MacArthur Foundation advierte que, tarde o temprano, prácticamente todo el material contenido en los teléfonos termina en flujos de residuos o es enviado a otras regiones para su procesamiento.

El problema adquiere mayor dimensión si se considera el volumen de basura electrónica que genera México. Datos del Observatorio Mundial de Residuos Electrónicos de Naciones Unidas ubican al país como el principal generador de estos desechos en América Central, con alrededor de 1.5 millones de toneladas de residuos electrónicos.

De acuerdo con especialistas de la UNAM, México genera actualmente entre 1.1 y 1.5 millones de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos al año, lo que coloca al país entre los mayores generadores del continente.

Reutilizar no es lo mismo que reciclar

La diferencia resulta fundamental: mientras la reutilización conserva el teléfono como producto, el reciclaje busca recuperar los materiales que lo componen.

En el caso mexicano, el desafío consiste en conseguir que los aparatos que finalmente salen de circulación no terminen simplemente como basura o sean enviados al extranjero, sino que sus componentes puedan reincorporarse a procesos productivos.

A nivel mundial, el problema continúa creciendo. Naciones Unidas estima que en 2022 se generaron 62 millones de toneladas de residuos electrónicos, mientras que únicamente una fracción fue recolectada y reciclada formalmente.

México estrena marco para la economía circular

El escenario también coincide con la entrada en vigor de la Ley General de Economía Circular, publicada en 2026, cuyo objetivo incluye prolongar la vida útil de los productos, reducir la generación de residuos, recuperar materiales y establecer mecanismos de aprovechamiento.

La nueva legislación abre la puerta a que productos como los teléfonos celulares sean considerados dentro de estrategias que prioricen la reparación, reutilización, reacondicionamiento y recuperación de materiales antes de su disposición final.

Incluso en octubre de 2026 fue presentada en la Cámara de Diputados una iniciativa para impulsar la denominada “minería urbana” y fortalecer los centros de reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos.

Un mercado que todavía tiene valor por recuperar

El caso de los celulares muestra una paradoja: México ha conseguido desarrollar una dinámica importante de reutilización, pero todavía existe un amplio margen para convertir esa segunda vida en una verdadera cadena de economía circular.

El desafío ya no consiste únicamente en evitar que un teléfono termine en la basura. También implica conservar su valor económico durante más tiempo, facilitar su reparación y, cuando ya no pueda utilizarse, recuperar los metales y componentes que contiene.

La propia Ellen MacArthur Foundation estima que los teléfonos móviles que llegarían al final de su vida útil hacia 2040 podrían contener alrededor de 2,200 millones de dólares en minerales críticos recuperables en América del Norte.

Así, el 70% de reutilización coloca a México en una posición destacada dentro de la región, pero también revela el siguiente reto: pasar de reutilizar más celulares a recuperar una mayor proporción de los materiales que contienen.