México enfrenta alerta por gas de EU: tiene reservas para tres días ante un corte total

Ciudad de México.— Una reducción temporal en el suministro de gas natural proveniente de Estados Unidos puso a prueba la capacidad de respuesta del sistema energético mexicano y dejó al descubierto una de sus principales vulnerabilidades: México carece de infraestructura de almacenamiento estratégico de gas natural.

El Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) informó que Estados Unidos notificó una reducción de alrededor de 20% en el volumen de gas natural que llega a México por gasoductos. Ante un escenario hipotético de interrupción total de las importaciones, el organismo estima que el país podría mantener el suministro durante aproximadamente tres días, mediante el gas disponible en la red y distintas maniobras operativas.

El episodio, sin embargo, no corresponde a un embargo ni a una decisión de Washington de suspender deliberadamente el suministro. CENAGAS explicó que una parte importante de la reducción estuvo relacionada con mantenimiento programado de infraestructura en Texas, mientras que posteriormente se presentó un evento operativo adicional en el sistema de El Paso Natural Gas. La restricción fue temporal y afectó uno de los puntos de entrada al sistema mexicano.

México depende de Estados Unidos

La vulnerabilidad se explica por el peso que tiene el gas estadounidense en el consumo nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que aproximadamente 75% del gas natural que utiliza México proviene de Estados Unidos, principalmente a través de gasoductos.

El combustible es particularmente relevante para el sector eléctrico. El Programa Institucional de CENAGAS 2026-2030 señala que el gas natural se convirtió desde 2023 en el principal combustible de la matriz energética mexicana y que, dentro del Sistema Nacional de Gasoductos, el sector eléctrico representa la mayor proporción del consumo.

De acuerdo con las cifras expuestas por CENAGAS, entre 60% y 62% de la generación eléctrica depende del gas natural. Por ello, una interrupción prolongada no solamente tendría consecuencias para las empresas que utilizan el energético directamente, sino que podría repercutir en la generación de electricidad y en distintas cadenas industriales.

La reserva está en los propios gasoductos

El problema central es que México no cuenta actualmente con grandes instalaciones de almacenamiento de gas natural que permitan disponer de reservas estratégicas durante una emergencia.

En lugar de mantener inventarios significativos en instalaciones específicas, una parte del respaldo operativo se encuentra en el propio sistema de transporte. CENAGAS administra una red nacional de aproximadamente 21 mil kilómetros de gasoductos, cuyo contenido puede utilizarse temporalmente para enfrentar una interrupción.

El margen de tres días señalado por CENAGAS también ha sido cuestionado por especialistas. Óscar Ocampo, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), advirtió que, desde una perspectiva estrictamente física de almacenamiento, México dispone de un margen mucho menor y que el cálculo gubernamental depende de maniobras operativas y de la capacidad de redistribuir el combustible.

Una vulnerabilidad conocida

La falta de almacenamiento no es un problema nuevo. El propio Programa Institucional de CENAGAS 2026-2030 establece como objetivo promover el desarrollo de infraestructura de almacenamiento de gas natural para constituir inventarios estratégicos y operativos.

El documento reconoce además que el consumo nacional de gas natural ha aumentado de manera sostenida. Durante 2024, México registró un consumo promedio de aproximadamente 8 mil 976 millones de pies cúbicos diarios, mientras que el Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural atendió alrededor de 53% de ese volumen.

El Gobierno federal también ha anunciado inversiones para fortalecer la red. CENAGAS contempla más de 32 mil millones de pesos entre 2025 y 2030 para infraestructura y mantenimiento de gasoductos, aunque el desarrollo de almacenamiento constituye todavía uno de los pendientes estructurales.

El verdadero riesgo está en una interrupción prolongada

La reducción registrada recientemente pudo ser absorbida mediante coordinación entre CENAGAS, Pemex, CFE, el Centro Nacional de Control de Energía y la Secretaría de Energía. La propia dependencia señaló que el flujo se mantuvo operativamente manejable durante el periodo de contingencia.

El problema sería distinto ante una interrupción prolongada o simultánea de varios puntos de importación. En ese escenario, México tendría pocas herramientas para sustituir rápidamente los volúmenes provenientes de Estados Unidos.

La situación también puede traducirse en presión para la industria. Durante la contingencia reciente, algunos usuarios industriales tuvieron que reducir su consumo para evitar afectaciones al sistema y posibles penalizaciones asociadas con el incumplimiento de las restricciones operativas.

El desafío energético de México

El episodio deja una conclusión que va más allá del recorte temporal: el problema de México no es únicamente cuánto gas importa, sino qué capacidad tiene para almacenar y administrar ese combustible cuando las importaciones enfrentan una contingencia.

Estados Unidos mantiene una posición central en el suministro regional. De acuerdo con datos del Departamento de Energía estadounidense, durante julio de 2026 sus exportaciones de gas natural por ducto y transporte hacia México alcanzaron 227.6 mil millones de pies cúbicos, 6.6% más que un año antes.

Por ello, una interrupción temporal puede ser absorbida mediante coordinación y ajustes operativos, pero un corte prolongado pondría a prueba simultáneamente al sistema eléctrico, la industria y la infraestructura de transporte.

El episodio funcionó así como una prueba de estrés para la seguridad energética mexicana: la red puede responder ante una contingencia puntual, pero el país todavía enfrenta el desafío de construir reservas que le permitan resistir una interrupción prolongada del suministro externo.