Suicidios en México se incrementaron 355%; especialistas urgen a reforzar la prevención

Ciudad de México.- Entre 1990 y 2025, México registró 182 mil 924 suicidios. La cifra equivale al 0.86% de las 21 millones 165 mil 124 personas que murieron en dicho periodo, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Sin embargo, la información de esta institución también revela que en 36 años los fallecimientos por esa causa se incrementaron 355.74%.

Entre 1990 y 2025, México registró 182 mil 924 suicidios, mientras que los fallecimientos por esta causa aumentaron 355.74% en ese periodo, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

La cifra representa 0.86% de las 21 millones 165 mil 124 defunciones contabilizadas en México durante esos 36 años. El crecimiento también se refleja en la proporción que los suicidios representan dentro del total de muertes.

En 1990 se registraron mil 941 suicidios, equivalentes a 0.46% de las defunciones de ese año. Para 2025, la cifra ascendió a 8 mil 846 casos, que representaron 1.16% del total de fallecimientos.

Aunque el número de suicidios registrado en 2025 fue menor al de los dos años anteriores, se mantiene entre los niveles más elevados de la serie. En 2023 se contabilizaron 9 mil 072 casos y en 2024 fueron 9 mil 051.

Los datos del Inegi muestran además que, de los años analizados, únicamente en nueve se registró una disminución anual en el número de suicidios: 1998, 1999, 2006, 2010, 2012, 2016, 2022, 2024 y 2025. En contraste, durante 26 años hubo un incremento respecto al año previo.

Un fenómeno multifactorial

Para Areli Reséndiz Rodríguez, doctora en Psicología y académica e investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, el incremento no puede atribuirse a una sola causa.

La especialista explicó que el suicidio responde a múltiples factores de riesgo, entre ellos trastornos y estados de ánimo, depresión, experiencias traumáticas, violencia, situaciones personales y condiciones contextuales como las crisis económicas.

“Ya la Organización Mundial de la Salud lo aborda ya como un problema multicausal donde debemos actuar principalmente en factores que podemos modificar”, señaló.

Reséndiz enfatizó que el suicidio no debe entenderse como un desenlace inevitable, sino como un fenómeno prevenible mediante la detección oportuna y la atención de los factores de riesgo.

A su juicio, parte del incremento también puede estar relacionado con deficiencias en la prevención y detección temprana, así como con el estigma que todavía existe alrededor de la salud mental. La pandemia de Covid-19, agregó, contribuyó posteriormente a una mayor apertura para hablar sobre atención psicológica, aunque todavía de manera insuficiente.

Detectar las señales puede salvar vidas

La investigadora señaló que uno de los principales retos es identificar oportunamente los intentos y las ideas suicidas. Destacó que, de acuerdo con estadísticas que citó, suelen existir intentos previos antes de un suicidio consumado, lo que representa una oportunidad para intervenir.

En este contexto, consideró especialmente importante trabajar con niñas, niños y adolescentes, debido a que atraviesan una etapa particularmente vulnerable del desarrollo.

La prevención, explicó, puede fortalecerse mediante capacitación dirigida a docentes, personal escolar, familias y otros integrantes de los círculos cercanos de los menores.

En la Ibero CDMX, por ejemplo, existe el programa “Guardianes por la vida”, mediante el cual personas que no son especialistas en salud mental reciben capacitación para identificar señales de alerta.

Entre estas señales pueden encontrarse cambios importantes en el comportamiento, llanto frecuente o expresiones como “ya no quiero vivir”, además de conductas como regalar objetos personales con un significado especial.

Cuando se identifica una situación de riesgo, los estudiantes pueden ser canalizados a servicios especializados para recibir atención oportuna, incluida intervención en crisis.

¿Qué debe hacer el gobierno?

Ante el incremento registrado durante las últimas décadas, Reséndiz planteó diversas medidas que podrían incorporarse a las políticas públicas.

Entre ellas se encuentran estandarizar la evaluación del riesgo suicida, establecer planes de seguridad para situaciones de emergencia y fortalecer la capacitación de escuelas, familias y comunidades para identificar señales tempranas.

También propuso hacer obligatoria y sistemática la posvención, es decir, brindar apoyo psicológico a familiares, cuidadores, compañeros de escuela y compañeros de trabajo después de un suicidio.

Otra prioridad, señaló, debe ser ampliar el acceso al tratamiento de problemas asociados con el riesgo suicida, particularmente depresión y consumo de sustancias.

La especialista también consideró necesario impulsar campañas responsables para reducir el estigma alrededor de la salud mental y evitar ideas que puedan retrasar la búsqueda de ayuda, como considerar que determinados cambios de conducta durante la adolescencia son simplemente “normales”.

Asimismo, planteó analizar medidas para reducir el acceso a medios letales y reforzar las condiciones de seguridad dentro de los hogares.

Las propuestas impulsadas desde la Universidad Iberoamericana han encontrado apertura en el Senado, donde integrantes de la institución prevén reunirse nuevamente con legisladores para plantear medidas que puedan ser consideradas en el diseño de legislación y políticas públicas.

De cara al Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora el 10 de septiembre, la académica hizo un llamado a quienes atraviesen una crisis a buscar ayuda de inmediato:

“Si tú estás en crisis, busca ayuda hoy. No mañana, hoy”.