Una obispa se convirtió en la primera mujer al mando de la Iglesia anglicana

Sarah Mullally, de 63 años, fue investida arzobispa de Canterbury, tras celebrarse públicamente su elección como la primera mujer en liderar la iglesia en Inglaterra.

La ceremonia realizada en la catedral de Canterbury incluyó el ritual de llamar a la puerta, así como el ocupar la sede de San Agustín, en la que estuvieron presentes autoridades civiles y religiosas.

La exenfermera oncológica se convirtió en sacerdotisa a los 40 años, y este acto la coloca como jefa de la Iglesia de Inglaterra y líder espiritual de la Comunión Anglicana mundial, la cual es una asociación de iglesias independientes, de la que forma parte la Iglesia Episcopal en Estados Unidos, que cuenta con más de 100 millones de miembros.

En la ceremonia estuvieron presentes el príncipe William, la princesa Catherine, así como Keir Starmer, primer ministro de Reino Unido, y representantes de las 42 iglesias integrantes de la Comunión Anglicana, además de representantes del Vaticano y la Iglesia Ortodoxa.

La Iglesia inglesa se separó de la católica romana en 1520, durante el reinado del rey Enrique VIII; posteriormente, en 1994, ordenaron a sus primeras sacerdotisas y en 2015 a la primera obispa.

Mullally nació en Woking, al suroeste de Londres, en 1962, trabajó como enfermera en el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido hasta que fue nombrada jefa de enfermería en Inglaterra a los 37 años, a la par, comenzó a formarse para el ministerio.

En 2015 fue nombrada obispa y se convirtió en la cuarta mujer en la iglesia de Inglaterra en alcanzar dicho rango y tres años después fue elegida obispa de Londres, uno de los cargos más destacados.

Sarah Mullally sustituye al exarzobispo Justin Welby, quien renunció en 2024 luego de ser criticado por no actuar con determinación, incluso no avisar a la policía de las denuncias de abuso físico y sexual del voluntariado en un campamento de verano relacionado con la iglesia.