Ser maestro en México pierde atractivo por bajos salarios y sobrecarga laboral

La profesión docente en México atraviesa una etapa de desgaste marcada por bajos salarios, exceso de carga administrativa, largas jornadas laborales y un creciente deterioro en las condiciones de trabajo, situación que ha provocado que cada vez menos jóvenes consideren dedicarse a la enseñanza.

Aunque durante décadas ser maestro representó estabilidad laboral y movilidad social, especialistas advierten que actualmente la carrera ha perdido atractivo debido a las dificultades económicas y emocionales que enfrenta el magisterio. Los docentes no sólo deben impartir clases, sino también atender problemáticas sociales, familiares y emocionales de sus alumnos, muchas veces sin apoyo institucional ni capacitación suficiente.

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en México existen más de 2.1 millones de docentes para atender a 33 millones de estudiantes desde nivel básico hasta superior. Sin embargo, las condiciones laborales continúan siendo adversas. Los profesores mexicanos atienden grupos más numerosos y trabajan más horas que el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Mientras en países de la OCDE un docente de primaria atiende en promedio a 15 alumnos, en México la cifra asciende a 24 estudiantes por grupo. Además, los maestros de secundaria destinan cerca de mil horas al año a labores docentes, superando ampliamente las 700 horas promedio de otras naciones integrantes del organismo.

A ello se suma la desvalorización económica de la profesión. Según el IMCO, los docentes perciben en promedio 10 mil 650 pesos mensuales, ingreso inferior al promedio nacional de profesionistas. Además, persiste una brecha salarial de género, ya que por cada 100 pesos que gana un profesor, una maestra recibe aproximadamente 83 pesos.

Maestros entrevistados señalan que las labores fuera del aula también han aumentado considerablemente. Planeaciones, evaluaciones, reportes administrativos y actividades derivadas de la Nueva Escuela Mexicana ocupan gran parte de su tiempo personal, especialmente para quienes trabajan en dos o más turnos para complementar sus ingresos.

La profesora Evangelina Silva, con más de 40 años de experiencia, relató que durante años trabajó en comunidades con altos niveles de marginación, donde además de enseñar debía buscar la manera de apoyar a estudiantes que enfrentaban pobreza extrema y carencias alimentarias.

Asimismo, docentes aseguran que la relación con padres de familia se ha vuelto más compleja, ya que muchos alumnos enfrentan abandono emocional o falta de acompañamiento en casa, situación que termina trasladándose a las aulas y aumentando la presión sobre los profesores.

La pandemia de COVID-19 profundizó todavía más las problemáticas existentes en el sistema educativo. El rezago escolar, las afectaciones emocionales y las desigualdades tecnológicas continúan impactando tanto a estudiantes como a docentes, incluso después del regreso a clases presenciales.

Especialistas y organismos internacionales como la Unesco coinciden en que mejorar las condiciones laborales y salariales del magisterio es indispensable para fortalecer la calidad educativa del país. Entre las propuestas destacan salarios competitivos, mayor capacitación, reducción de carga administrativa y mejores oportunidades de desarrollo profesional.

Pese a las dificultades, miles de maestras y maestros continúan sosteniendo el sistema educativo mexicano gracias a su vocación y compromiso, enfrentando diariamente desafíos que rebasan las aulas y reflejan una problemática social más amplia.

Con información de El Sol de México y Reporte Indigo