Parejas DINKWAP: las nuevas familias y la baja natalidad en México

Ciudad de México.- Las familias mexicanas están cambiando. Cada vez más parejas optan por no tener hijos y compartir su vida con perros o gatos, una tendencia conocida como DINKWAP (Double Income, No Kids, With A Pet), es decir, parejas con doble ingreso, sin hijos y con mascotas.

Este modelo familiar ha cobrado fuerza entre millennials y centennials, quienes priorizan la estabilidad económica, el desarrollo profesional, los viajes y una mayor libertad financiera antes que la maternidad o la paternidad.

El fenómeno ocurre en un contexto de disminución de la natalidad en México. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2024 se registraron alrededor de 1.67 millones de nacimientos, una reducción de 8.5% respecto al año anterior. Además, la tasa de fecundidad se ubicó por debajo del nivel de reemplazo poblacional, con un estimado de 1.99 hijos por mujer, según cifras citadas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO).

Paralelamente, alrededor del 70% de los hogares mexicanos cuenta con al menos un animal de compañía, reflejando la creciente importancia que tienen las mascotas dentro de la vida familiar. Muchas personas las consideran integrantes del hogar e incluso las llaman «perrhijos» o «gathijos».

Los especialistas señalan que uno de los principales factores detrás de esta decisión es el costo económico de criar hijos. Mantener a un menor puede representar un gasto mensual de entre 5 mil y 10 mil pesos, mientras que los costos de educación hasta la mayoría de edad pueden alcanzar los 3.5 millones de pesos. En contraste, el mantenimiento de una mascota suele oscilar entre 1,000 y 3,500 pesos mensuales, dependiendo de sus necesidades y cuidados.

Esta diferencia ha impulsado el crecimiento de la industria dedicada a las mascotas. Las parejas DINKWAP destinan parte de sus ingresos a alimentos premium, atención veterinaria, seguros, entrenamiento, estética, hospedaje y experiencias pet friendly, además de contar con mayor capacidad para viajar y ahorrar.

Más allá del aspecto económico, especialistas consideran que este fenómeno refleja una transformación cultural en la forma de entender la familia. Para muchas parejas, el bienestar emocional, la independencia financiera y la compañía de sus mascotas representan un proyecto de vida distinto al modelo tradicional, sin que ello implique una única manera de conformar un hogar.