La federación de fútbol de Irán se encuentra en conversaciones con la FIFA para trasladar sus partidos del Mundial de Estados Unidos a México por preocupaciones sobre la seguridad de sus jugadores, declaró el lunes el presidente del fútbol iraní, Mehdi Taj.
La participación de Irán en la máxima cita del fútbol mundial quedó en entredicho después de que Estados Unidos —uno de los países anfitriones— comenzara a lanzar ataques aéreos conjuntos contra el país persa en colaboración con Israel.
El presidente Donald Trump afirmó la semana pasada que Irán era bienvenido a participar, pero sugirió que tal vez no sería apropiado que jugaran en Estados Unidos “por su propia vida y seguridad”.
“Dado que Trump ha declarado explícitamente que no puede garantizar la seguridad de la selección nacional iraní, ciertamente no viajaremos a Estados Unidos”, señaló Taj en una publicación en la cuenta de X de la embajada de Irán en México.
“Estamos negociando con la FIFA para que los partidos de Irán en la Copa del Mundo se celebren en México”.
El organismo rector del fútbol mundial, la FIFA, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Cambio logístico de gran envergadura
Irán aseguró su pase a una cuarta Copa del Mundo consecutiva al terminar en la cima de su grupo durante la tercera ronda de las eliminatorias asiáticas el año pasado.
Está previsto que el torneo dé comienzo el 11 de junio en Estados Unidos, Canadá y México. Irán tiene programado disputar dos partidos de la fase de grupos en Los Ángeles y uno en Seattle. Bélgica, Egipto y Nueva Zelandia son los rivales de Irán en el Grupo G.
Los comités organizadores de los partidos en Los Ángeles y Seattle no respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios, al encontrarse fuera del horario comercial habitual en Estados Unidos.
La posibilidad de trasladar los partidos de Irán a México supondría un cambio logístico significativo para el torneo, si bien la reubicación de partidos por motivos de seguridad o geopolíticos no constituye un hecho sin precedentes.
En septiembre del año pasado, Escocia logró una victoria de 2-0 sobre Belarús en las eliminatorias mundialistas en un encuentro disputado en Zalaegerszeg —cerca de las fronteras con Austria y Eslovenia— tras un dictamen de la UEFA relacionado con el papel de Belarús como plataforma para la invasión rusa de Ucrania.
En otros deportes, las tensas relaciones políticas entre la India y Pakistán implican que estos vecinos con capacidad nuclear solo se enfrenten en sedes neutrales durante los torneos de críquet que reúnen a múltiples equipos.
La India se negó a viajar a Pakistán para disputar el Champions Trophy del año pasado, por lo que se le permitió jugar todos sus partidos en Dubai.
La Federación decide
Si la FIFA rechazara un cambio de sede a México, parece improbable que Irán viaje a Estados Unidos y participe en el torneo mientras se encuentra en guerra con uno de los coanfitriones.
El ministro de Deportes de Irán declaró la semana pasada que no resultaba posible que los jugadores iraníes participaran después de que Estados Unidos lanzara ataques aéreos, junto con Israel, contra Teherán, dando muerte al líder supremo de la República Islámica.
Una retirada oficial sería la primera en la era moderna y dejaría a la FIFA ante la urgente tarea de encontrar un sustituto.
La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) comunicó el lunes que no había recibido ninguna notificación de que Irán vaya a retirarse del evento.
“A fin de cuentas, es la federación quien debe decidir si juega y, a día de hoy, la federación nos ha comunicado que asistirá a la Copa del Mundo”, declaró a los periodistas el secretario general de la AFC, Windsor John, en Kuala Lumpur.



