Bad Bunny hizo historia este 8 de febrero al presentarse en el show de medio tiempo del Super Bowl LX en el Levi’s Stadium de Santa Clara, frente a millones de espectadores globales atentos. La final entre New England Patriots y Seattle Seahawks quedó marcada no solo por el juego, sino por una presentación multicultural que convirtió el estadio en una celebración latina.
Antes del espectáculo principal, se interpretaron los himnos tradicionales: Charlie Puth cantó el himno nacional, Brandi Carlile interpretó America the Beautiful y Green Day abrió el evento.
Un escenario cargado de identidad migrante
En punto de las 19:15 horas, Bad Bunny tomó el escenario con una propuesta visual inspirada en la cultura migrante, mostrando oficios, barrios latinos y símbolos de identidad. El montaje incluyó un laberinto de profesiones, “La Casita” inspirada en Nueva York y Puerto Rico, una boda simbólica y coreografías masivas que unieron al público.
Durante más de 15 minutos, el mensaje fue claro: unidad, amor propio y resistencia, elementos que marcaron cada transición musical y visual del espectáculo. El setlist incluyó éxitos como “Tití me preguntó”, “Yo perreo sola”, “Safaera” y “Party”, provocando una respuesta eufórica en las gradas.
Mientras interpretaba “Voy a llevarte a PR”, el artista cayó dentro de “La Casita”, revelando a una familia boricua observando el show desde su interior.
Invitados estelares y mensaje final
El homenaje al reguetón antiguo llegó con un fragmento de “Gasolina”, generando expectativa sobre posibles invitados sorpresa en el escenario principal. Poco después apareció Lady Gaga, interpretando “Die With A Smile” junto a Bad Bunny, en una escena íntima de fuerte estética caribeña.
Más adelante, Ricky Martin se unió para cantar “Lo que pasó en Hawaii”, confirmando los rumores sobre su participación en el espectáculo. Su presentación incluyó un abrazo colectivo y un mensaje directo del artista: “Si hoy estoy aquí fue porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti”.
Al finalizar, Bad Bunny compartió un mensaje enfocado en la unidad y la paz, en el que mencionó a la mayoría de los países del continente americano. El momento culminó con la frase “God Bless America” y la interpretación de uno de sus temas más populares, DTMF. “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, expresó Benito.
El contexto amplificó el impacto, ya que en 2026, Bad Bunny ganó el Grammy al Álbum del Año y defendió públicamente los derechos de los migrantes. Aunque hubo críticas conservadoras, especialistas coinciden en que este medio tiempo se consolidó como uno de los más influyentes en la historia del Super Bowl.



