Verdades incómodas de la Independencia de México que la historia oficial oculta

Ciudad de México.-La Independencia de México fue un proceso mucho más complejo de lo que suele resumirse en los libros de texto. Aunque el levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo comenzó en 1810, la construcción del México independiente fue resultado de más de una década de conflictos, cambios políticos, alianzas y transformaciones sociales.

En el marco de las fiestas patrias, estos son siete aspectos que permiten comprender con mayor profundidad cómo se desarrolló la Independencia.

1. En 1810 todavía no existía México como país independiente

Cuando inició el movimiento insurgente, el territorio formaba parte de la Nueva España, bajo el dominio de la monarquía española. Por ello, hablar de México como nación independiente para ese momento implica trasladar una realidad posterior a un periodo en el que todavía no existía el Estado mexicano como actualmente se conoce.

La construcción del nuevo país ocurrió durante los años posteriores al inicio de la insurgencia.

2. El 16 de septiembre no significó el fin de la guerra

El levantamiento encabezado por Miguel Hidalgo comenzó el 16 de septiembre de 1810, pero la independencia no se consumó ese día.

El conflicto se prolongó aproximadamente 11 años y atravesó distintas etapas, desde las primeras campañas insurgentes hasta la reorganización del movimiento y las negociaciones que finalmente permitieron la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.

3. Agustín de Iturbide comenzó como defensor del régimen español

Uno de los aspectos más complejos del proceso fue la transformación política de Agustín de Iturbide.

Antes de encabezar la etapa final de la Independencia, Iturbide combatió a los insurgentes desde las filas realistas. Sin embargo, en 1821 impulsó el Plan de Iguala, con el que consiguió unir a antiguos insurgentes y realistas alrededor de un proyecto independentista.

La consumación fue, por tanto, resultado de una alianza entre sectores que durante años habían estado enfrentados.

4. La participación indígena fue fundamental

El movimiento independentista no estuvo integrado únicamente por los personajes que actualmente ocupan un lugar central en los relatos históricos.

Miles de indígenas, campesinos, mestizos, afrodescendientes, mineros y rancheros participaron de distintas maneras en el conflicto. Su presencia fue fundamental para que la insurgencia adquiriera una dimensión social y territorial mucho mayor.

5. Las mujeres también tuvieron un papel importante

Josefa Ortiz de Domínguez es probablemente la mujer más reconocida de la Independencia, pero no fue la única que participó en el proceso.

Diversas mujeres colaboraron como informantes, mensajeras, financiadoras, combatientes y participantes de redes de apoyo a los insurgentes. Sin embargo, buena parte de estas historias permaneció durante mucho tiempo fuera del relato histórico más difundido.

6. La lucha también planteó demandas sociales

La Independencia no se limitó a la separación política de España.

Miguel Hidalgo emitió en 1810 disposiciones relacionadas con la abolición de la esclavitud y la eliminación del tributo de las castas. Posteriormente, José María Morelos retomó demandas sociales similares.

Esto muestra que el movimiento también estuvo relacionado con cuestionamientos al sistema social y económico vigente durante el periodo colonial.

7. La consumación no eliminó de inmediato las estructuras coloniales

La entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México en 1821 marcó la consumación de la Independencia, pero no significó que todas las instituciones, relaciones sociales y estructuras heredadas de la Nueva España desaparecieran automáticamente.

La construcción del nuevo Estado mexicano fue un proceso prolongado, marcado por conflictos políticos, disputas entre diferentes grupos y cambios en la organización del país.

La historia de la Independencia, por ello, va mucho más allá del tradicional relato del Grito de Dolores, Miguel Hidalgo y el 16 de septiembre. Fue un proceso de más de una década en el que participaron distintos sectores de la sociedad y que terminó transformando el orden político de la Nueva España, aunque la construcción de la nueva nación apenas comenzaba en 1821.