¿Tu cerebro está quedando atrapado en el “scroll”? Así te enganchan las redes sociales, según estudio

Ciudad de México.— Pasar de un video a otro sin poder detenerse podría no ser simplemente una cuestión de falta de voluntad. El desplazamiento infinito de plataformas como Instagram, TikTok y Facebook está diseñado para mantener al usuario frente a la pantalla y aprovechar los mecanismos cerebrales relacionados con la recompensa y la atención.

Un reporte de National Geographic, retomado por Proceso, señala que los algoritmos de las redes sociales funcionan mediante un elemento clave: la imprevisibilidad.

Cada vez que una persona desliza el dedo desconoce qué encontrará a continuación. Puede aparecer un video que provoque risa, llanto, sorpresa o indignación. Esa incertidumbre mantiene al cerebro esperando una nueva recompensa y favorece que el usuario continúe con el siguiente desplazamiento.

La trampa está en no saber qué viene después

El mecanismo es sencillo: termina un video y aparece otro. Después otro. Y otro más.

El usuario nunca sabe si el siguiente contenido será más interesante que el anterior, por lo que continúa deslizando en busca de una nueva recompensa.

A diferencia de otras actividades digitales que requieren una participación constante, el consumo de videos cortos puede colocar a la persona en un estado pasivo, descrito en el reporte como una especie de “modo zombi”, en el que el control voluntario sobre la conducta se desvanece.

Así, una persona puede permanecer frente al teléfono durante largos periodos incluso cuando originalmente había decidido descansar.

El cerebro se agota entre videos

El problema no termina con la pérdida de tiempo.

El consumo compulsivo de videos cortos obliga a la mente a realizar cambios de contexto rápidos y continuos. En cuestión de segundos, el usuario puede pasar de un contenido cómico a uno trágico, después a un tutorial, una noticia o una publicación emocional.

La llamada Teoría de la Carga Cognitiva plantea que la memoria de trabajo tiene una capacidad limitada.

Cuando la información cambia constantemente y no existe tiempo suficiente para procesarla, el cerebro puede terminar agotado.

El resultado puede manifestarse como niebla mental y atención fragmentada.

De la fatiga al estrés y la ansiedad

Investigadores de la Universidad de Karabük, en Turquía, analizaron el fenómeno entre jóvenes que pasan más de cinco horas diarias en redes sociales.

De acuerdo con el estudio citado por Proceso, el llamado brain rot —término utilizado para describir este deterioro asociado al consumo excesivo de contenido digital— no provoca depresión directamente.

Los investigadores plantean una “espiral de pérdida” psicológica que comienza con una fatiga cognitiva extrema.

En esa primera etapa, la energía mental disminuye hasta dificultar la capacidad de afrontar las actividades cotidianas. Posteriormente pueden aumentar el estrés y la ansiedad.

Finalmente aparece lo que los investigadores denominan “apagado defensivo”: el sistema mental reduce su actividad para conservar la energía restante y pueden aparecer síntomas depresivos.

El teléfono como escape del aburrimiento

El problema puede agravarse cuando el celular se convierte en la respuesta automática ante el aburrimiento o la frustración.

En lugar de tolerar esos estados, la persona recurre inmediatamente a la pantalla y comienza nuevamente a consumir contenido.

Por ello, entre las recomendaciones señaladas por los investigadores están aprender a identificar y regular las propias emociones, además de desarrollar la capacidad de soportar el aburrimiento y la frustración sin recurrir constantemente al teléfono.

El siguiente video es el anzuelo

El usuario no sabe qué encontrará después de deslizar.

Ese es precisamente el atractivo.

Puede ser el video que estaba esperando.

Y mientras exista la posibilidad de encontrarlo, el dedo vuelve a moverse.

Una vez más.

Y otra.

Hasta que el usuario pierde la noción del tiempo y la decisión de continuar deja de sentirse completamente voluntaria.

El problema, según el reporte, no es solamente cuánto contenido consumes.

Es que el algoritmo puede conseguir que sigas buscando una recompensa incluso cuando tu cerebro ya está cansado.