Ciudad de México.- Aunque México cuenta con una de las infraestructuras de pagos inmediatos más desarrolladas, 85% de las compras menores a 500 pesos todavía se realizan en efectivo, de acuerdo con un estudio de Praxis.
México lleva más de 20 años con un sistema capaz de transferir dinero en cuestión de segundos. Sin embargo, la existencia y expansión del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) todavía no han conseguido desplazar al efectivo de las operaciones cotidianas, especialmente en las compras de bajo monto.
Desde 2004, SPEI convirtió a México en uno de los países pioneros en materia de pagos inmediatos. Actualmente registra más de 14 millones de transferencias al día, mientras que 94 por ciento de las operaciones corresponde a movimientos inferiores a 10 mil pesos. Además, cuenta con más de 90 participantes directos y permite que los recursos sean acreditados en 30 segundos o menos.
A pesar de esta infraestructura, el efectivo mantiene una fuerte presencia entre los consumidores. El estudio Pagos inmediatos: la transformación global y su impacto en México, presentado por Praxis, señala que 85 por ciento de las compras menores a 500 pesos todavía se paga en efectivo.
El reto ya no es solamente tener una cuenta
La permanencia del efectivo ocurre incluso en un contexto de mayor acceso a los servicios financieros. De acuerdo con los datos citados por Praxis, 76.5 por ciento de los adultos en México cuenta con al menos un producto financiero.
Esto significa que el desafío para los pagos digitales no necesariamente está en que las personas carezcan de acceso al sistema financiero, sino en lograr que utilicen las herramientas digitales para sus gastos cotidianos.
Factores como los hábitos de consumo, la confianza y la aceptación de pagos digitales por parte de los comercios siguen siendo determinantes para que una persona prefiera realizar una transferencia o utilizar efectivo.
Para Julián Méndez, director de Cuentas Globales de Praxis, el siguiente desafío consiste en construir un ecosistema alrededor de la infraestructura de pagos que ya existe.
“La infraestructura ya no es la ventaja competitiva; la ventaja competitiva será el ecosistema construido sobre ella”, señaló Méndez.
México busca el siguiente salto digital
La experiencia de otros países muestra que contar con un sistema de pagos inmediatos no es suficiente para transformar los hábitos de los consumidores.
India logró expandir UPI mediante herramientas como los códigos QR y la gratuidad; Brasil impulsó Pix con regulación y mecanismos de identificación; Colombia priorizó la interoperabilidad, mientras que Perú avanzó en la conexión entre distintas billeteras digitales.
Para México, una de las oportunidades consiste en mejorar la conexión entre SPEI, CoDi, DiMo y las billeteras digitales, además de impulsar códigos QR interoperables, alias para facilitar las transferencias y mecanismos que permitan verificar al beneficiario antes de enviar dinero.
Estas medidas podrían contribuir a reducir errores y fraudes, al mismo tiempo que hacen más sencillo el uso de los pagos electrónicos.
El desafío también está en las empresas
La transformación de los pagos no se limita a las compras de los consumidores. Praxis plantea que México también puede modernizar las operaciones entre empresas mediante estándares como ISO 20022, automatización de conciliaciones y tesorería, así como herramientas de inteligencia artificial para combatir el fraude.
Otro de los objetivos es desarrollar pagos transfronterizos más rápidos, una herramienta que podría adquirir mayor relevancia para México debido al crecimiento del nearshoring y al flujo de remesas.
México ya cuenta con una infraestructura consolidada para realizar transferencias inmediatas. El reto de los próximos años será conseguir que esa tecnología deje de ser utilizada principalmente para mover dinero entre cuentas y se convierta en una alternativa cotidiana al efectivo.
La apuesta, de acuerdo con Praxis, pasa por construir un ecosistema de pagos más sencillo, interoperable y seguro que permita convertir los avances tecnológicos de las últimas dos décadas en una herramienta de uso masivo.


